viernes, 2 de octubre de 2009

IMPOTENCIA


En pleno apogeo del V Festival Internacional de las Artes, alguien me preguntó por la formación teatral en Salamanca. Por supuesto no era la primera vez que me hacían esa pregunta ni tampoco era la primera vez que respondía lo mismo: nula (o prácticamente, por ser un poco benevolente). Mi interlocutora se quedó perpleja y volvió a insistir. Ante su empeño traté de hurgar en mi memoria recordando los logros pedagógicos que se habían dado en los últimos años en la ciudad con respecto al teatro. Con mucha tristeza volví a responder que la enseñanza teatral en Salamanca era prácticamente inexistente.

Salamanca, ciudad universitaria que contó hace años con una importantísima cátedra de teatro (por la que me preguntó Sanchís Sinisterra cuando tuve la enorme suerte de recibir de él un magnífico taller de dramaturgia, quedándose tremendamente perplejo ante mi respuesta); Salamanca, sede del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León; Salamanca, ciudad de letras, letrados y fundaciones con “cultura” de primer apellido... no posee ningún centro de formación teatral. Me produce una terrible tristeza escribir estas líneas y, más aún, hacerlo a pocos metros de las ruinas del Teatro Bretón. Ésta es una ciudad de contrastes.

Lo curioso es que sí que existe la figura del pedagogo teatral (pequeño grupo al que pertenezco), pero no podemos aspirar a más que a dar pequeños talleres (habitualmente de dos semanas) en espacios que nos tienen que prestar otras entidades, centros cívicos o, incluso, particulares. A modo de curiosidad, hace años la concejalía de la juventud (Espacio Joven), ofertaba talleres de interpretación, pero como sus instalaciones no estaban adecuadas para un curso de esas características, los profesores teníamos que pedir el teatro de la Biblioteca Torrente Ballester para poder impartirlo , eso si, siempre y cuando la biblioteca no tuviera otra actividad por lo que, a veces, teníamos que parar una hora y media y después empezar desde cero la clase para recuperar el estado que tenía el grupo antes del parón. Desde hace años no se ha vuelto a saber nada de ese plan formativo en lo que a enseñanzas artísticas se refiere.

Se que se han presentado proyectos para crear un centro estable de educación teatral. Soy consciente de que hay asociaciones universitarias de teatro que luchan y trabajan duro para poder formarse . Todos los veranos recibo una media de diez llamadas de jóvenes que vienen a estudiar a Salamanca (no se cómo diablos consiguen mi móvil) y quieren una formación teatral complementaria a sus estudios. Entonces siento una terrible impotencia al no poder remitirles a ningún sitio, al tener que decirles: vuelve a llamarme en octubre a ver si te puedo decir algo...

Eso si: la Universidad organizó el pasado curso un taller de cuatro días en el que el máximo de alumnos era ¡150! Esto es lo más parecido a formación que oferta la insigne institución universitaria.

Aún así, la gente de teatro de Salamanca (profesionales y amateurs) seguimos luchando para que esta ciudad tenga un centro estable de formación teatral. El último intento fue que el desparecido Teatro Bretón albergase dicho centro... ya es tarde. Pero uno es de naturaleza optimista y aun guardo la esperanza de que, cuando vuelvan a hacerme la misma pregunta, mi respuesta sea: pídete un café y siéntate, que tengo mucho que contarte...






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