miércoles, 9 de mayo de 2012

EL VALOR DE LAS BIBLIOTECAS EN LOS TIEMPOS DE CRISIS (intervención personal en la mesa redonda organizada por las Bibliotecas Públicas de Salamanca)


    Disculpen si me sorprendo porque tengamos que estar hoy debatiendo a cerca de la importancia de las Bibliotecas Públicas (ya bien sea en tiempos de crisis o de engañosa bonanza)

   Disculpen si me sorprende que  nos inviten a reunirnos  a un grupo de personas relacionadas  directa o indirectamente con  este ámbito para defender una obviedad.

   Disculpen si me cabrea (y ruego me disculpen la expresión) que tengamos que llegar a este punto  que roza el más puro surrealismo.  Y disculpen si me pongo un tanto autobiógrafico antes de exponer mis ideas.

     Mi primer contacto con el mundo de libros, como supongo que también el de muchos otros, fue la biblioteca, más concretamente un autobús que recorría los barrios en verano durante  el primer lustro de los años 80 denominado el Bus Cultural. Más adelante empecé a frecuentar las bibliotecas públicas principalmente como lugar de estudio, pero rara era la semana en que yo  no saliera bajo mi brazo con uno o dos libros que devoraba rabiosamente en mi casa. Disculpen si no les cuento nada nuevo ya que, como yo, muchos niños comenzamos  a aficionarnos  a la lectura de esta manera.  Llegábamos a la biblioteca con nuestros plumieres y nuestros cuadernos  dispuestos a estudiar y las estanterías repletas de libros nos seducían hasta tal punto que no podíamos  evitar ir convirtiéndonos en ávidos lectores sin, a penas, darnos cuenta.

    Algunos años después de todo esto sigo frecuentando las bibliotecas. Muchas veces para seguir llevándome libros a casa (no hay que perder las buenas costumbres) y  otras muchas, por motivos meramente profesionales.

   Mi oficio es el teatro.  Interpreto teatro, dirijo teatro, escribo teatro.  Lo  escribo porque mi pasión por  las artes escénicas va directamente unida  a mi pasión por la lectura. Puedo decir que las bibliotecas públicas han ayudado a que alguien  como yo  haya podido beber de las fuentes teatrales impresas  (tanto teatro escrito como teoría teatral) que están a disposición de cualquier usuario.

    Hoy día, el modelo de las bibliotecas públicas ofrece una amplia oferta cultural que va más allá del préstamo de libros, música o películas. Frecuento el teatro de la Biblioteca Municipal como espectador y, sobre todo, como artista local miembro de una compañía al que ofrecen un  magnífico espacio  (y hablo también en nombre del  resto de compañías profesionales y formaciones amateur de la ciudad) para poder mostrar y experimentar con nuestros trabajos.  Más allá de que los artistas locales podamos poner en escena  nuestros espectáculos  con  iniciativas como el “ciclo de teatro salmantino” o “Aficionados a escena”, las  Bibliotecas públicas   ofrecen  una programación  hasta la fecha, estable, amplia y de calidad en la que conviven música, teatro para bebés, niños y adultos,  narración oral para todos los públicos, recitales de poesía, colaboraciones con FÁCYL, talleres  y un largo  etc . Una programación, como digo, estable  con una  función, como mínimo, a la semana y, por supuesto,  todas ellas gratuitas  para el espectador es decir, públicas. En estos tiempos en los que las compañías tenemos que ir, en la gran mayoría de los teatros, a taquilla obligando al espectador a pagar una entrada sin el correspondiente descuento municipal, esto es una ventaja tanto para nosotros, los profesionales y aficionados de las Artes Escénicas,  como para espectadores.

    Otro de los motivos por los que suelo dirigirme a las bibliotecas con bastante asiduidad es para contar cuentos a niños y niñas.  Desde hace más de diez años se viene ofreciendo  un programa estable de cuentacuentos infantiles durante el curso escolar que no solo abarca la zona centro, sino también El barrio del Rollo, Garrido, Vidal y Vistahermosa.  Esta labor queda reforzada por los bibliobuses que llevan, además de los libros, a ese personaje que los niños esperan semana tras semana: El Cuentacuentos. A lo largo de todos estos años el servicio de cuentacuentos se ha ido especializando cada vez más habiendo en estos momentos  tres franjas de  edad hacia las que dirigimos nuestros esfuerzos como narradores y/o animadores a la  lectura: bebés, infantil y primaria.  Gracias a esta iniciativa cuyo  éxito es evidente (no hay más que pasar por cualquiera de las bibliotecas para comprobar que semana tras semana los niños y niñas acuden a las sesiones), los cuentos llegan  a todos  y   de manera gratuita. La labor del cuentacuentos es fundamental para potenciar la animación a la lectura ya que, una sesión de cuentos en una biblioteca no es un “espectáculo”. Contextualizar los cuentos en lugar donde hay libros, es decir, donde SE LEE, está incitando a los niños y niñas a querer ir más allá, a asociar diversión con lectura, a convertirles, en definitiva en futuros lectores.  Y todo esto por no hablar de que a nosotros, los narradores salmantinos, se nos está dando la oportunidad de  trabajar en un ámbito que amamos, cosa que ahora mismo es bastante complicada.

Podría aportar muchas opiniones al respecto, pero el límite de tiempo me lo impide. He querido centrarme en las dos labores que, sobre todo, realizo en las bibliotecas públicas: Teatro y cuentos.

Disculpen si me he excedido en tiempo  pero he querido expresar mi opinión con respecto a algo que creo no debe ser tocado ya que la labor de las bibliotecas públicas, al menos  en esta ciudad,  es intachable.  
Disculpen si no defiendo la incultura.


   

martes, 10 de abril de 2012

¡AH DE LA CASA! (la muy sangrienta leyenda de La Casa de Las Muertes)




CRIADA

(entrando en el claustro)

Hay algo entre estas paredes
Que me asusta, me incomoda
Maldita sea la hora
En que mi ama entró en  quereres

Mas ¿qué he hacer yo, criada?
Pues  obedecer y punto
Si todo el  valor yo junto...
Me  acostumbraré  a esta casa

Huele raro, diferente...
Está como el tiempo estancando
Hasta el aire se ha parado...
Huele mucho... ¡huele  a muerte!

(entran Mencia y Diego)

MENCIA

pues es mona la chocita
¡y este patio  me fascina!
¿costó mucho?

DIEGO

¿más que  importa?
¡vamos  a ver la cocina!

MENCIA

Pues me importa, Diego amado
Pues según lo que hayas pagado
Me querrás tu más o menos.


DIEGO

Mencia de mis desvelos...
¿cómo puedes tu pensar
nada más desposar
en el valor del dinero?


MENCIA

Pues lo pienso, soy cotilla

CRIADA

¡no es nada tonta la niña...!

DIEGO

¿sabes lo que es maravilla?
El pincipal dormitorio
Que después del desposorio
Bueno es que sea estrenado

MENCIA

Supongo que estará  arreglado...

CRIADA

Como a vuesa merced place
Sabanas de seda, cortinas de encaje
Y de indias las esencias
Está el aire perfumado...

  
MENCIA

Gracias, servil sirvienta

CRIADA

Ya os pasaré la cuenta
De tanto como he trabajado


MENCIA

¡Voy bien rauda! ¡no me tardes!
Que ya mi corazón arde...
¡corro, que la noche acecha!

DIEGO

¡¡La primera a la derecha!!


Fragmento de ¡AH DE LA CASA!, montaje teatral para el programa VIDAS Y FICCIONES DE LA CIUDAD DE SALAMANCA (2009)

martes, 24 de enero de 2012

LAS COSAS TIENEN QUE BRILLAR ("Veneno" 2010)


PILAR

¡Ay! que caldito tan rico les voy a hacer hoy a los
señores. La señora Adela me ha dado el mejor hueso de jamón
de toda la carnicería. y también he comprado una buena
cebolla, dos o tres zanahorias, un pimiento rojo ¡ay!
que limpia tengo la cocina... sus fuegos, sus azulejos
como espejos, el suelo que casi resbala de tanta cera
como me he empeñado en dar... relucientes... así me
gustan a mí las cosas... que brillen, las cosas tienen
que brillar, las cosas tienen que brillar.... voy a
empezar a preparar el caldo... el cuchillo... pues en
su sitio, como debe de estar.. como un espejo.. se
puede oler el metal..... brilla, las cosas tienen que
brillar.... ¡vaya! a ver si limpio los azulejos de la
despensa que están grasientos, como si un perro vagabundo
hubiera pasado por esta cocina y se hubiera frotado con
ese trozo de pared... un perro en celo,
sucio, sarnoso... si, eso es... aquí huele a perro con
sarna... deberían matar a todos los perros vagabundos..
¡mejor! a todos los perros... los perros manchan,
ensucian, sueltan pelos y dependen patéticamente de nosotros... las cosas tienen que brillar, los perros no nos permiten que las cosas brillen...

¿despedida, señor?
¿por qué? ¿acaso si hay una
mancha en el suelo no la limpio? ¡pues claro! ¿acaso si
ha llovido y se han puesto los cristales llenos de
motas no cojo el cubo y me pongo a frotar? ¡claro!
¿acaso si entra una mosca en la cocina, o una polilla
en el armario no agarro el trapo y las golpeo hasta que
caen al suelo muertas? ¡pues claro! lo que estorba, va
fuera, lo que mancha, mancha y debe ser aniquilado y si
llueve, limpio las motas de la ventana hasta que el
cristal vuelve a brillar. (pausa)

Bejís... que poco te echo de menos, que poco añoro tus sierras frías y podridas
de manantiales por las que Armando me perseguía, y
yo hacía como si me atrapara.... ¿recuerdas? ¡Armando!
Cuando metías tu mano bajo mi falda y yo te miraba a
los ojos con desafío... ¡vamos! ¿no te atreves a seguir
subiendo? ¡te estoy esperando, Armando! vamos... pero
si no eres más que un niño, un niño con cara de
susto... pero tan bello, tan buen mozo, con todo un hombre
dentro que está a punto de brotar... ¡vamos! sube la
mano... no tengas miedo... todo lo que hay aquí abajo
es para ti... ¡Armando de mi corazón! no limpié bien a esa
furcia que te atrapó. cuando vuelva - pienso ir a limpiar tu casa,
hasta que quede limpia, reluciente...
hasta que brille, porque las cosas tienen que brillar...

lunes, 29 de agosto de 2011

AVIONES


¡Mira! ¡un avion…! ¿no te parece que vuela muy bajo? A mi, cuando los aviones vuelan tan bajo me da un poco de miedo. No porque piense que se vayan a caer (¡menuda tontería!), más bien porque siento que, el hecho de que vuelen tan bajo, puede ser el preludio de algo espantoso, una guerra o algo así… ¡mira! ¡y por ahí va otro igual de bajo! Te juro que se me ponen los pelos de punta…

Ya te estoy poniendo de los nervios otra vez ¿no? Como siempre que pasa algo, eludo el tema y para mi puede ser más importante que vuele un avión bajo antes que afrontar lo que está pasando entre nosotros… ¡Pero es que son dos aviones, no uno! Pero bueno, volvamos a la tierra, que los aviones, por muy bajo que vuelen, vuelan. “Pies en la tierra, pies en la tierra, pies en la tierra…” ¡joder! ¡es que no es tan fácil! ¿sabes? Despegamos en un avión sin cinturón de seguridad y ahora, que tenemos que afrontar un aterrizaje forzoso, lo busco y no lo encuentro…. ¡coño! ¡que esto parece un vuelo de Ryanair! Vale, perdona, ya dejo de decir tonterías… Sabes que es mi forma de evadirme.

¡Si! ¡evadirme! ¿acaso no puedo? Necesito evadirme un poco de esta situación que me está llevando a la locura, que no me deja vivir, que no me deja comer, que no me deja dormir, que me paraliza en todos los aspectos de mi vida y eso no me gusta, ¿sabes? porque demasiado difícil es tomar las riendas de la vida de uno para que ahora, así de repente, el caballo se te desboque. Y perdona si me paso la vida utilizando metáforas, pero es que uno así. Pero bueno, ya me centro y dejo de utilizarlas, en serio… Vamos al tema… ¡mira! Un tercer avión… y yo creo que este vuela más bajo todavía… ¿no se te ponen los pelos de punta?

Seamos claros: creo que hoy no es el día para tratar de afrontar todo esto. Tu piensas en tierra y yo solo puedo pensar en aire, en ese vuelo que tomamos un día y que nos llevó más alto de lo que yo nunca hubiera podido soñar… entonces era hermoso no llevar cinturón de seguridad ¿recuerdas que lo hablamos?. (pausa) Si te parece, lo dejamos para otro momento, para un día en el que yo me ponga esas botas que me anclan a la tierra, aunque me aprieten terriblemente y odie llevarlas porque se que, al quitármelas, voy a tener los pies llenos de rozaduras ¡joder! ¿es que nunca voy a aprender a hablar sin utilizar metáforas?

¡Mira! Otro avión volando bajo… Aquí se está liando una buena.

domingo, 12 de junio de 2011

UN CAFÉ CON FEDERICO


Granada. 3 de junio de 2011. Huerta de San Vicente. Habitación del poeta. Decoración sobria: una cama, un escritorio con hojas, una máquina de escribir y un juego de café. Algún cuadro. FEDERICO está tumbado en la cama. Entra YO.

YO: ¡Perdón…!
FEDERICO: Pase, pase…
YO: ¿no dormía?
FEDERICO: Descanso, joven… Los muertos descansamos. Algunos lo hacen en paz, pero no es mi caso…
YO: Claro…
Federico se incorpora…
FEDERICO: ¿Un café?
YO: Si por favor…
FEDERICO sirve un par de cafés.
FEDERICO: “Café… oscuro como noche sin luna, intenso como amor juvenil…
YO: y amargo como la pérdida….”
FEDERICO: Literatura barata
YO: ¿disculpe?
FEDERICO: ¿Acaso no ha venido para que le dé mi opinión acerca de su pieza?
YO: ¿Pero sabe quién soy?
FEDERICO: ¡Pues claro! Leo todo lo que se escribe sobre mí y asisto a muchas de las representaciones teatrales que se hacen sobre mis textos ¿Azúcar?
YO: ¿Sacarina?
FEDERICO: ¿perdón?
YO: dos cucharadas.
FEDERICO pone dos cucharadas de azúcar en el café de YO
Yo: ¿Y vio usted “Federico”?
FEDERICO: En su estreno, sentado en el anfiteatro del Liceo de Salamanca junto a una monja también en pena y con muy poco sentido del humor.
YO: Bueno, en realidad no he venido para que me dé su opinión sobre mi obra
FEDERICO: ¿”Su” obra? Disculpe, pero creo que todo el mérito es mío. La gente va a los teatros a ver a Federico, no “su obra”. Y si me lo permite, hay pasajes que eliminaría. Debería haber leído menos a ese loco de Gibson.
YO: Le aseguro que escribí “Federico” desde el más absoluto respeto. No se imagina cuánto le admiro. ¿Por qué iba yo a escribir…?
FEDERICO: ¿Fuma?
YO: Demasiado…
FEDERICO le ofrece un cigarrillo
FEDERICO: Yo también. Todo lo hago compulsivamente.
YO: ya….
FEDERICO: Eso lo sabe por Gibson, ¿no?
YO: Claro..
FEDERICO: ¡Ah! Se lo digo muchas veces cuando viene a visitarme. “Ian… que hay detalles que no interesan, que la gente tiene un recuerdo de mí y más vale no alterarlo”, pero él… ¡nada! Erre que erre. ¡Biógrafo de cuatro cuartos…!
YO: ¿también habla con Gibson?
FEDERICO: ¡claro! ¿por qué cree que sabe tanto acerca de mí? Aunque a él no le ofrezco café.. Suele venir más a la hora del aperitivo. Bebemos vino y comemos aceitunas.
YO: Bueno es que los fantasmas aún puedan disfrutar de los placeres terrenales.
FEDERICO: No me gusta la palabra “fantasma”. “Alma en pena” es mucho más poético y va más con mi carácter. En adelante, evítelo.
YO: Así lo haré…
FEDERICO: ¿Entonces me dice que ha venido usted desde tan lejos y no para que le dé mi opinión sobre, como usted dice, “su obra”?
YO: No. Vine para conocer su casa. No esperaba encontrarle aquí.
FEDERICO: ¿y dónde iba a estar si no?
YO: ¡Qué sé yo! No sé mucho sobre fant… sobre almas en pena…
FEDERICO: ¿junto a mi tumba? ¿Pensó que iba a encontrarme eternamente junto a mi tumba?
YO: ¿sabe dónde está enterrado usted? Vamos, quiero decir, su cuerpo.
FEDERICO: ¡Por supuesto! Pero no se lo pienso revelar. Me divierte este juego del escondite que se traen conmigo. ¡Si supiera lo que insistió Gibson! (apaga el cigarrillo) Así que a conocer mi casa…
YO: Si. Y también la Granada que le inspiró. Este es un viaje espiritual ¿sabe? Como el peregrino que viaja a Santiago, yo…
FEDERICO: …Usted ha venido hasta la Huerta.
YO: ¡Efectivamente!
FEDERICO: Y tarde…
YO: ¿Tarde?
FEDERICO: Debería haber venido antes de escribir la obra. Hubiera estado encantado de ofrecerle toda la documentación que precisara. Incluso le hubiera corregido la obra si me lo hubiera pedido…
YO: Me gusta tal y como está
FEDERICO: ¡Vaya! Parece que vamos sacando el carácter. ¡Por fin! Empezaba a creer que era usted uno de esos autores ñoños que se amilanan ante cualquier aparición de su ídolo. Me gusta esa arrogancia.. es muy de artista
YO: No pretendía ser arrogante, solamente defiendo lo que he escrito.
FEDERICO: ¡Bien! Empezamos a entendernos. Por aquí viene mucho “Ñoño” que piensa que mi literatura es eso: Ñoñería… Ñoños que quizá no han leído “Poeta en Nueva York” o “El público”. La historia me ha puesto un traje de ñoñería que rechazo con toda mi alma, que es lo que soy ahora, alma y nada más ¿y que ha venido usted a buscar a La Huerta?
YO: Quería conocer los lugares que le inspiraron, la cama dónde soñó, el escritorio donde escribió…
FEDERICO: ¿y dice usted que no pensaba usted encontrarme aquí?
YO: No.. bueno, si.. pero de una manera un poco más poética. Quería tener un encuentro místico con usted, pero no contaba con un encuentro paranormal y mucho menos con tomarme un café con el Gran Federico…
FEDERICO: Soy imprevisible hasta después de muerto. También puedo ofrecerle unas pastas si así lo desea..
YO: No, gracias.. Desayuné en el hotel.
FEDERICO: Mejor, así me evita tener que bajar hasta la cocina. Yo sigo en casa, pero desafortunadamente el servicio ya no reside aquí. No sé que habrá sido de sus almas, la verdad…
YO: Es preciosa
FEDERICO: ¿La Huerta?
YO: Si, la Huerta de San Vicente. La había visto en fotografías pero al verla así, en directo, no he podido evitar emocionarme.
FEDERICO: Es hermosa, si. Prefería cuando esto era campo y no un parque, pero ya me voy acostumbrando. Además, nunca habría soñado con un parque que llevara mi nombre.
YO: Me dijeron que aquí había magia, pero no imaginé tanta..
FEDERICO: Bien, pues ahora que tiene delante a Federico García Lorca, ¿qué tiene que decirme? Y dese prisa que pronto vendrá una visita y tendré que ocultarme.
YO: Pues, así de pronto… Simplemente gracias.
FEDERICO: ¿Gracias? ¿y por qué?
YO: Porque gracias a usted… ¿puedo tutearle? Me resulta incómodo hablarle de usted
FEDERICO: claro
YO: Gracias a ti, Federico, tuve la oportunidad de crear un espectáculo en el que eché toda la carne en el asador. Gracias a ti perdí los miedos y arriesgué. Gracias a ti le di a mi compañía la oportunidad de hacer un precioso trabajo que todos tenemos grabado a fuego en el corazón. Gracias a ti soy autor de teatro.
Pausa
FEDERICO: Supongo que… no hay de qué
YO: ¡Bueno! Pues ya lo he hecho. Y no sabes lo a gusto que me he quedado… Ya me puedo ir de Granada con la tranquilidad de haber cumplido el objetivo de mi viaje.
FEDERICO: ¿has venido sólo para darme las gracias?
YO: Si.. aunque mi texto no termine de convencerte.
FEDERICO: Deberías haber leído menos a Gibson.
YO: Ya no importa
FEDERICO: ¿Cuándo tenéis la próxima función?
YO: Buena pregunta. Ahora estamos en crisis
FEDERICO: ¿cuándo el teatro no lo ha estado?
YO: Ahora más, Federico, ahora más…
Se escuchan ruidos.
FEDERICO: Viene una visita. Ahora me tengo que esconder
YO: ¿dónde?
FEDERICO: Esta casa tiene muchos recovecos.
YO: ¿recovecos?
FEDERICO: No me seas como Gibson.. Hay secretos que no pienso contar. Me los llevé conmigo a esa tumba que también es un secreto
YO: Federico…
FEDERICO: Hasta pronto
YO: Seguro que vuelvo
FEDERICO: Lo se…
YO: ¡Federico!
FEDERICO y el juego de café se desvanecen
YO: …sueña, Federico…
Entra un GUÍA
GUÍA: ¿se puede saber qué hace usted aquí? La visita empieza abajo
YO: Perdón, vi la casa abierta
GUÍA: ¿Abierta? Eso es imposible
YO: Si yo le contara lo que es posible o imposible…
GUÍA: ¿Cómo dice? Venga, baje inmediatamente si quiere hacer la visita.
YO: No, gracias, yo ya me voy. Llevo un buen rato aquí tomando un café y ya he hecho lo que tenía que hacer.
GUÍA: ¿cómo?
YO: Nada, nada. Guie, guie usted, que creo que yo ya estoy bastante guiado…
El GUÍA y YO salen de la habitación. FEDRICO aparece y mira por la ventana y sonríe.

OSCURO

jueves, 13 de enero de 2011

¡MENINAS! (prologo)




(en oscuro. Se escucha la voz en Off de la periodista. Murmullo al fondo)



PERIODISTA: Muy bien, vamos a ver si empezamos de una vez. ¿ya está solucionado eso? ¿si? ¡Gracias a Dios! Estaba a punto de cortarme las venas. Anda, que vaya mañanita... ¡a ver!¿podemos guardar un poco de silencio, por favor? ¡SILENCIO! (Cesan los murmullos) muchas gracias... A ver César, Dame luz al sillón (se ilumina el sillón blanco “a full”). ¡puf! Queda muy quemado en monitor... ¿me lo puedes bajar un pelín de intensidad? Un pelín más... ¡perfecto! (elevando la voz) ¡decidle que pase! ¡y no quiero ni un ruido! ¿entendido?

(entra Velázquez)_

VELÁZQUEZ.- ¿me siento?
P.- si, por favor, siéntese. Eso es... perfecto. Bueno, como ya le explicó mi compañero estamos haciendo un documental que gira en torno a su obra pictórica y, en particular a la visión que usted realizó hace un par de años de la Familia de Felipe IV y su séquito. Empezaré con una breve introducción y después le formularé una serie de preguntas. ¿de a cuerdo? (Velázquez asiente con la cabeza). Muy bien... ¡SILENCIO! ¿estas grabando? Vale... ejem (con tono periodístico) Diego de Velázquez y Silva, además de ser uno de los más exquisitos pintores que han pasado por nuestra corte y haber desarrollado las funciones de Aposentador Mayor, acaba de ser nombrado hace apenas unos días Caballero de la Orden de Santiago, honor que por primera vez en la historia es entregado a un artista. Con este motivo queremos hacer una retrospectiva de su vida y obra, centrándonos en su cuadro “La familia de Felipe IV” o “Las Meninas”, como empieza a ser ya popularmente conocido a pesar de que las meninas en sí sean solo dos de los doce personajes que aparecen en el lienzo . Don Diego, ¿es cierto que el Rey le ha pedido expresamente que le añada a su propio autorretrato la Cruz de Santiago dos años después de la ejecución del lienzo? ¿acaso el monarca lo considera inacabado? ¿y usted?

V.- ¿inacabado? Por supuesto... ¿o conoce usted alguna obra de arte que no lo esté? ¿no se ha parado a pensar usted si en su lecho de muerte, Miguel Ángel, no soñaba con poder añadir unas pinceladas más a La Creación de Adán? ¿cree que Tintoretto encontró toda la gama de colores con la que veía sus imágenes en su cabeza? ¿o que Leonardo murió tranquilo pensando que había encontrado el dominio máximo de la técnica paisajística? no mi arma; en mi opinión ninguna obra de Arte está acabada... La Familia de Felipe IV o, “Las Meninas”, también es un cuadro inacabado... y no por que falte en mi pecho la Cruz de Santiago que en posteriores días añadiré. El Rango es el rango y eso no tiene discusión, y cada cual pasa a la posteridad como le da la gana, y el que se pique será porque come ajos... A partir de ahora, es cuando mi obra empezará a cobrar sentido. algún día este cuadro saldrá de este Palacio del Buen Retiro y será contemplado por millones de personas... sería interesante ver como cada una de esas personas descubre que forma parte del cuadro, observarles desconcertados mientras contemplan el espejo y descubran que han pasado a formar parte de la dimensión de mi estudio, que pueden incluso respirar su atmósfera... Daría mi propio título por hablar con todos y cada uno de esos espectadores dentro de unos siglos, por leer lo que de mi obra se escribe, por escuchar todas las interpretaciones que se dan del lienzo, y yo seguiría callado y sin dar explicaciones, que soy sevillano, pero discreto. Entonces podría morirme tranquilo pensando en que la perfección está cerca porque, en realidad, lo que he pretendido desde el primer momento con este, digamos, pasatiempo pictórico no es más que hacer la primera performance de la historia del arte. Y esto, querida, solo acaba de empezar...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

ME VOY


Bueno, creo que ya está... te preguntarás por qué te he dejado un mensaje grabado en video. La verdad es que no sabía muy bien como decírtelo mirándote a los ojos. Siempre he sido un cobarde integral y hasta esto tengo que hacerlo escondiéndome. En realidad, es que... me voy... si, me voy... ¡ya está! tenía que decírtelo y ya lo he hecho...

En realidad voy a buscar el pan, pero claro... como eres tan nerviosa... ¿qué por qué? Supongo que te lo preguntarás... en realidad es porque estaba haciendo una parrillada de carne y de pronto caí en la cuenta... una parrillada sin pan.... ¡es una putada! Así que decidí ponerme el abrigo (ese abrigo que nos compramos en aquel mercadillo de París, ¿recuerdas? ¡el de las pelotillas!) y opté por bajar .... en fin... a por el pan... ya sabes.

¡ah! Hay algo más... puede que te moleste que haya tomado esta decisión por mi mismo, sin contar contigo, pero... hemos cambiado de panadería... ¡no! ¡se lo que me vas a decir! Que el pan del señor Ruiz es barato y que no estamos como para tirar la casa por la ventana, pero... es que... ese pan... en fin, a la hora se pone blando, se convierte en un chicle absurdo, sin sabor, sin ese cometido que tiene el pan: servir de crujiente acompañamiento a todas nuestras comidas... pero esa inconsistencia –sobre todo la de la bagette- me consume, me obliga a masticar tanto y de manera tan tediosa, que llego a perder el placer de nuestra casera y particular gastronomía.

¿qué más da pagar cinco céntimos arriba o abajo si podemos tener buen pan? ¡cinco céntimos! ¿eso también va a ser un obstáculo entre nosotros? En fin.... voy a cortar ya... sobre todo porque estoy utilizando la cinta que sobraba del bautizo de tu sobrino Alejandro y no quedaba mucho.... ¡ah! Ahora no tengo muy claro si coger dos barras o una... ya veré. ¡menuda duda! Chao.